viernes, 30 de octubre de 2009

viernes, 16 de octubre de 2009

Bocetos previos.




Sin despedida.

-"Oyes."
Otra vez la puerta esta abierta, X llama.
-"¡Oyes!", repite después de unos no tan escasos segundos. Rodea la casa en busca del otro. el sendero de grava perfila la reja que sirve de acceso a la finca, esta abierta. "Ah pues ese pinchi..." esta cerca de la reja y en ese momento se le quita lo enojado, su frase queda mocha, mutilada, como el zacatito oloroso recién pisado por una media docena de cabrones, atrasito de los postes de palo fiero que cercan el terreno. Sube al primer piso de donde se puede ver mas allá del matorral, por la ventana del dormitorio. A pesar del polvo, alcanza a brillar la defensa cromada de la troca, despidiendo destellos caoticos que hieren la vista a la medida que se va alejando por el camino.
Baja y cierra la puerta. Sus ojos se nublan.

lunes, 12 de octubre de 2009

martes, 22 de septiembre de 2009

Babilonia #1




Donde la luz daña las paredes que nos encierran.

Babilonia #2




De tu casa a la mía hay un barranco profundo por el cual muchas veces me asomo pero tu no. Suelen transparentarse las paredes de la tuya pero de la mía no. En tu calle se camina pero la mía se recorre solamente. Tus ventanas disparan luz y las mías solo la absorbe.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Sin transición

alguna.

Torso #1




martes, 2 de junio de 2009

Vacaciones.

Desde que me acuerdo las vacaciones tienen este aroma a jardín, Grosellas y a pila del agua. Tienden a desaparecer por un rato -los olores- y a reaparecer lustros después en lugares y contextos drásticamente diferentes.
La pila del agua justamente, la que gotea y no tiene recipiente formal para recibir el chorro desigual de una vieja llave de bronce. El chorro rebota sobre la piedra y despide gotas hacia todos lados, moja tierra, pared, niños. Su ruido conocido implica las siestas y las risas de cercanos, recuerda el color amarillo de la tina de plástico que antes se nos hacia gigante pero que ahora es chica, polvorienta, abandonada en la cabaña.
Dedico los momentos que pase lejos de ustedes a los recuerdos que reviven sin pedir permiso.
A pesar de que ya no me escuchan, Maurice y Adrienne.

sin titulo con origami.






















martes, 26 de mayo de 2009





martes, 14 de abril de 2009










Barda urbana #1







Sin comentarios, los que aquí se ven, allí se ven.

viernes, 10 de abril de 2009

Señor Llinares.

En las calurosas tardes de mayo, a la hora que ya nadie prestaba atención, estaba el señor Llinares parado frente a nosotros con su altura de 1.60 metros. En el salón, se oía con frecuencia el zumbido de una única y perezosa mosca que iba de cabeza en cabeza. Entonces, el señor Llinares abría un libro para fingir leérnoslo. De su boca (oh, ambrosía) salían historias. Al señor Llinares, le gustaban las historias, en parte porque era maestro de historia, yo creo. Gracias a él, aprendí una pequeña parte del viejo testamento, tengo nociones de la historia antigua, y me contagié de una epidemia ya no tan en boga que consiste en leer compulsivamente los libros clásicos. De cierta forma, a causa de gente como este señor Llinares, me he convertido en “una enciclopedia de todas las cosas inútiles” como suele decir un buen amigo mío. En fin, dedico a este señor un minuto de ruido en honor al estruendo mental que existe en mi cabeza cuando callo.
Esta exposición relata las épicas hazañas que libran extraordinarios grupos de hombres: hoplitas de ladrillos, constructores de irrazonables catedrales, hordas de esclavos arrastrando pesados bloques de piedra y legiones de legendarios anónimos que cruzan el desierto en pos de una hipotética verdad absoluta. De vez en cuando, un oráculo cruza el cielo o una pitonisa abre su libro lleno de oscuras premoniciones...